Paula Ramírez

Vestirse de rosa en octubre no basta para comprender lo que implica vivir con cáncer de mama. Integrantes de Familia Rosa Potosina, una comunidad de aproximadamente 190 mujeres en tratamiento o revisión, cuestionaron que se les llame “guerreras” y señalaron que la concientización debe ir más allá de las campañas de temporada para centrarse en la detección temprana y la atención oportuna.

“Normalmente, pues todos nos dicen guerreras y tú puedes; la verdad, no saben lo que significa guerreras para nosotros. No somos unas guerreras porque nunca buscamos esta batalla, porque nunca quisimos estar aquí”, expresaron Yeli Solís y Elvia Núñez en entrevista en Cambio de Cancha. En su lugar, se reconocen como “heroínas sin capa”, una forma de nombrar a las mujeres que enfrentan la enfermedad y que conocen las dificultades físicas y emocionales que implica el tratamiento.

Familia Rosa Potosina nació hace tres años y funciona como una red de apoyo emocional para mujeres de distintas edades. Sus integrantes comparten experiencias sobre síntomas y tratamientos, se acompañan durante y después de las quimioterapias y radiaciones, y buscan apoyarse para cubrir medicamentos, estudios y traslados. No son una asociación ni una fundación; el grupo surgió en WhatsApp y recibe a mujeres que atraviesan distintas etapas de la enfermedad.

Yeli y Elvia también cuestionaron  que durante octubre se multipliquen los mensajes para “pintarse de rosa” y frases como “tócate para que no te toque”. Desde su experiencia, señalaron que la detección no impide que aparezca el cáncer, por lo que insistieron en la importancia de detectar la enfermedad a tiempo y recibir atención oportuna. “Ni aunque te toques te va a tocar”, expresaron al plantear que el objetivo debe ser evitar muertes por cáncer de mama, más allá de los símbolos y las campañas.

Como parte de sus acciones de concientización, la comunidad realizó el 18 de octubre la primera convivencia atlética Pintemos San Luis de Rosa, con un recorrido de cinco kilómetros y salida y meta en el jardín de Tequis. La organización pasó de los 250 lugares previstos a 300 participantes registrados, luego de que se agotaran los números disponibles. Para sus integrantes, la actividad permitió visibilizar a las mujeres que viven con cáncer de mama y la importancia de acompañarlas más allá de octubre.

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