Por Wendy Jiménez | Publicado en Luchadoras
Culturalmente las mujeres mexicanas y latinoamericanas fuimos educadas para aguantar, sacrificar nuestros sueños por los deseos de los demás. Exigencias de género como la maternidad, el cuidado a los enfermos y el trabajo no remunerado, nos obligan a dedicar el tiempo, dinero, energía, entre otras cosas, a otras personas, dejando en segundo, tercero, cuarto o centésimo lugar nuestros anhelos, aquello que nos hace felices.




