Paula Ramirez
La corta duración de las temporadas, la incertidumbre sobre la renovación de contratos y los conflictos dentro de los equipos son algunas de las dificultades que enfrentan las mujeres para mantenerse en el basquetbol profesional, de acuerdo con la experiencia de Katya Mendoza, jugadora potosina que ha competido en distintas ligas y equipos nacionales y actualmente combina el deporte con su trabajo como mercadóloga.
Mendoza comenzó a practicar basquetbol a los cinco años y conforme creció se trasladó a Monterrey para estudiar la preparatoria con una beca deportiva en el Tecnológico de Monterrey. Después obtuvo apoyo para cursar su carrera universitaria, con lo que acumuló ocho años de beca. En 2020 debutó en el basquetbol profesional con Gladiadoras de San Luis, equipo con el que disputó seis partidos antes de que la temporada se suspendiera por la pandemia de COVID-19; durante esos encuentros promedió más de 20 puntos por partido.
Posteriormente jugó con Razers de Saltillo, Lobas de Aguascalientes, Santas del Potosí y Dragonas de Toluca. Su experiencia en distintas competencias le permitió conocer las diferencias entre las ligas y sus exigencias. Sobre su paso por Santas, explicó que la Liga Nacional de Baloncesto Profesional llegó a permitir plantillas con ocho jugadoras extranjeras y cuatro mexicanas, una distribución que, desde su perspectiva, eleva la exigencia para las basquetbolistas nacionales. También señaló que las temporadas pueden durar entre dos y cuatro meses, por lo que las jugadoras deben mantener su preparación para buscar nuevas oportunidades.
La continuidad laboral es otra de las dificultades que identificó. Mendoza explicó que una temporada con resultados desfavorables puede reducir las posibilidades de conseguir otro equipo o renovar un contrato, mientras que las oportunidades también varían según la experiencia internacional, la participación en la selección nacional o contar con un agente. A esto sumó los conflictos con compañeras, entrenadores y directivos, situaciones que, afirmó, han llevado a algunas de sus colegas a abandonar el basquetbol. Sobre las condiciones económicas, consideró que todavía no todas las jugadoras pueden vivir de esta actividad y señaló que persisten diferencias entre el basquetbol femenil y el varonil.
Ante ese panorama, Mendoza decidió combinar su trayectoria deportiva con su formación en mercadotecnia y trabaja en una empresa de marketing digital. Explicó que esta actividad le permite trasladarse a otros estados para jugar, aunque requiere organización y disciplina para cumplir con ambas responsabilidades. Desde su experiencia, reconocer las áreas que necesitan mejorar y mantener la disposición para recibir consejos son aspectos importantes para avanzar en el deporte profesional.

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